- El hámster y los niños -
(... continuación)

   El animalito debe gozar de tranquilidad y bienestar, y el niño no deberá resultar un obstáculo para él, sino una muestra de cariño y comprensión.

   Una vez se haya enseñado estos aspectos al niño, y éste los haya asimilado como es debido, la relación que se establezca entre ambos será ya fruto del tiempo y de la confianza a la que mutuamente se entregarán para conocerse mejor.

   Naturalmente, no todos los niños están en edad de entablar relación con los animales, pues si el niño es todavía pequeño y no está en condiciones de comprender ciertas cosas, se deberá esperar a que crezca. Solamente cuando el niño tenga ya uso de razón suficiente como para entender y comprender a sus semejantes, estará en condiciones de despertarle ese amor que todos los humanos tienen, aunque esté escondido en alguna parte, por nosotros los animales.

   El querer a los animales es algo muy hermoso, pero todavía es más hermoso que ese amor sea constante y forme parte de la cotidianeidad que pueda establecerse entre nosotros, los animales domésticos y los humanos. Los hámsters, como ya hemos dicho, somos animales muy adaptables y que no ofrecemos ninguna resistencia al afecto y al cariño que puedan brindarnos las personas que nos rodean. Como es natural, tienen que ganarse nuestra confianza, pero eso es sólo cuestión de paciencia y buena voluntad. Si se actúa con cariño, ya veréis como los resultados son inmediatos.

   Los niños, por lo general, muestran una gran curiosidad e interés por los animales, y más todavía si ven que éstos son pequeños e inofensivos, como es nuestro caso. Nosotros, en rarísimos casos nos manifestarnos agresivos y si lo demostramos es tan sólo para defendernos de algún peligro que sintamos cercano.

   Insisto pues, tenéis que aprender a respetar a vuestros animales, pues es la base para que os entendáis con nosotros y que nosotros los animales, podamos también entenderos. Los hámsters somos animales que soportamos con facilidad la vida en cautividad, sin que ello nos afecte el carácter y las condiciones físicas; al contrario, nos adaptamos a ella y manifestamos nuestra alegría si estamos bien atendidos y cuidados.

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