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Debilidad senil

   Cuando los hámsters dorados nos hacemos viejecitos, aproximadamente hacia los dos años y medio o tres años, dormimos mucho más, perdemos el apetito y nos movemos con dificultad. Apenas percibimos ya lo que sucede a nuestro alrededor, y estamos apáticos. Estos síntomas de decadencia unas veces aparecen lentamente, pero otras lo hacen con rapidez.

   Si el hámster no tiene dolores, deberías proporcionarle todo el bienestar posible en su jaula y nido acostumbrados. Tampoco debes llevarle al veterinario, pues ello significaría un esfuerzo demasiado grande para el animalito.

   Dale al hámster algunas de sus golosinas preferidas, pero no te intranquilices si ahora ya no hace caso de ellas. Sus energías se extinguen paulatinamente, al igual que sus fuerzas vitales. La mayoría de veces muere tranquilamente.

Diabetes

   Es muy frecuente en el hámster enano chino. Se trata de una enfermedad hereditaria, muy parecida a vuestra diabetes humana, y que al igual que ésta tiene que ver con el metabolismo de los carbohidratos. Estos hámsters se examinan a conciencia desde hace más de 30 años, para ver qué efectos tiene su alimentación sobre la diabetes. En los experimentos se pudo ayudar a los hámsters enanos chinos con insulina. Sin embargo, esta clase de tratamiento no se puede llevar a cabo cuando se trata de un animal de compañía. El hámster diabético presenta todos los síntomas que aparecen en la enfermedad humana o en otros animales: empeoramiento del estado general, lento adelgazamiento, sed, ascitis, enturbiamiento del cristalino con ceguera en uno o ambos ojos.

   En el hámster dorado es frecuente que la diabetes aparezca con la edad. En ese caso también se presentan los síntomas descritos más arriba, pero hay que añadir que también se presentan hemorragias internas debido a los vasos sanguíneos dañados, que en la mayoría de los casos producen la muerte.

Diarrea

   Los hámsters que todavía permanecen en el nido pueden sufrir a veces una fuerte diarrea causada por un virus, que siempre termina con la muerte del animalito afectado, así como de sus hermanos de camada. La madre y los demás animales adultos no enferman.

   Por desgracia, la fuente de la infección es tan desconocida como un medicamento que la cure o un remedio preventivo. Dientes demasiado largos

   Si tenemos muy pocas posibilidades de roer comida dura o madera, nuestros incisivos crecen demasiado y si llegara el momento en que ya no pudiesemos meternos comida entre los dientes, moriríamos de hambre. Sin embargo, el veterinario puede acortar los incisivos, siendo aconsejable que sean limados en lugar de cortados con la tenacilla, ya que de lo contrario pueden aparecer grietas longitudinales hasta el alveolo, lo que en determinadas circunstancias puede causar daños permanentes en ellos.

Dientes rotos

   Es raro que a un hámster se nos rompa un incisivo. En tal caso, se debe generalmente a una alimentación pobre en sustancias minerales. Los dientes se pueden fortalecer añadiendo al pienso un preparado cálcico, dándonos una alimentación rica en minerales o añadiendo al agua de la bebida un preparado especial para roedores. Dado que al hámster nos vuelven a crecer, los dientes rotos no son un problema permanente.