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Ácaros

   Los hámsters dorados padecemos con frecuencia de acariosis, pero los ácaros causantes de la sarna se hacen prácticamente imposible de reconocer, dado que exteriormente el pelaje suele quedar casi intacto. Sin embargo, sobre la piel se nos forman costras y eczemas, que causan un fuerte prurito. En muchos casos se tarda apenas un mes hasta que morimos con la piel completamente llena de costras, sin que los orificios de la sarna se muestren en el pelaje, como sucede con otros pequeños animales.

   La mayoría de nosotros, los hámsters dorados, albergamos ácaros, los cuales, no obstante, no se hacen patentes ni se multiplican. Sólo cuando nuestro estado general es deficiente estos ectoparásitos se pueden multiplicar mucho, y ello es fácil que ocurra cuando la alimentación es pobre en proteínas de origen animal y hay falta de vitaminas A y E.

   Los ácaros también pueden ser transmitidos por otros animales domésticos, tales como conejos, ratones, ratas, gatos y perros. El tratamiento únicamente tiene éxito cuando se lleva a cabo en el momento en que aparecen los primeros indicios. El remedio es bañar al hámster enfermito con un preparado especial que debe ser prescrito por un especialista. A continuación se ha de secar cuidadosamente y aportarle calor, ya que de lo contrario, como sabrás, nos refriamos con facilidad. Los insecticidas por regla general no tienen efectos, o éstos son escasos, sobre estos parásitos.